Etiqueta: Poesía

  • El sin sentidos

    El sin sentidos

    17 de marzo de 2014 — Poemario Los faros de luz

    Ciento cuatro.
    Ciento tres.
    Ciento dos.
    Ciento uno.
    Siento cero.
    Siento nada.
    
    No siento nada, ni tu presencia, ni ya tu ausencia.
    Ya tu falta no la siento,
    porque me niego a tener fe en su existencia,
    y prefiero pensarte en el limbo,
    donde podría llegar, aunque sea con un esfuerzo humano o de un ser divino,
    para tenerte una vez más
    bajo la sombra de la vida
    la misma que se refleja en el astro que me diste.
  • Samuel (Autorretrato poético)

    Samuel (Autorretrato poético)

    17 de marzo de 2014 — Poemario Los faros de luz

    Sirviente del destino por ser hijo de Chronos
    Andante del sendero de la vida que en su locura
    Mueve las piedras para avanzar a Universos a los que nadie ha llegado jamás.
    El ser extraño que vagabundea buscando
    Luz y pan, no del sol y quizás de tus labios.
  • ¿Qué pasaría sí… nuestro sol no saliera?

    ¿Qué pasaría sí… nuestro sol no saliera?

    Poemario Los faros de luz — Samuel Suiri Alemán

    Si no pudiera ver tu sonrisa,
    tu cabello jugando con la luz
    y el sentimiento de las manos
    movidas por la briza.
    
    Si no amaneciera en este frío campo
    y la luna fuera la única que llenara,
    aunque sea luz que solo calienta el ser
    y que enfría con tu ausencia.
    
    Qué tal sí el día nuevo no llegara
    y esa cita de mañana se perdiera
    por dejar de esperarla
    y tu recuerdo con ella.
    
    Qué tal si aguardamos el momento
    de la iluminación trascendental.
    Juntos en la distancia, en otro plano,
    aunque no llegue dios a vernos.
  • Los viajes al cielo

    Los viajes al cielo

    Poemario Los faros de luz — Samuel Suiri Alemán

    Consumido por la agonía que es causada por la nostalgia
    de escuchar que te invocaron durante toda la fiesta musical,
    la cual no disfruté por escuchar con la mente las palabras del ayer
    y no simple música vana que no se compara con tu voz.
    
    Esa maldita invocación que no logra bajar al querubín
    del su alto cielo,
    y que refleja la tristeza de los hombres.
    
    El kaltijpa ruega que te quedes,
    la luna ansia tu eterna compañía,
    y el lobo no tiene más que aullar
    Clamando por que mextli te permita bajar.
    
    Los ciclos en la tierra son unos, en los cielos no vienen igual.
    Los espíritus errantes de uno y otro lugar
    se intentan armonizar al pasar
    entre el mundo material y el mental.
    
    Tu nombre pasa resonando sin parar, tal como la luz no deja de llegar
    y al caer la oscuridad la luna y las estrellas están encargadas de hacer recordar.
    Y hacen esperar la pronta llegada de un futuro encuentro.
    
    Esas letras que permanecen en el ser, y que hacen hasta a la más dura roca resquebrajarse.
    Como un hechizo antiguo que solo los dignos pueden saber.
    
    Un nombre ambiguo en su existir, que además de hacer carnavales en el ser
    hace que las nubes grises lleguen al no ver la luz del conjuro completo.
    
    Un beso en las profundas tinieblas
    que hace el mundo fantasmal desaparecer
    y que se vuelva a la iluminada tierra
    para ver danzantes pasar junto a los faros
    que habitan en el mundo de las estrellas.
  • Orfeo y Eurídice: Sueños raros que cortan la fiebre

    Orfeo y Eurídice: Sueños raros que cortan la fiebre

    «Si no estás en esta tierra te iré a buscar a la otra, te encontraré Eurídice, aunque sea lo último que haga.»

    S. Orfeo — 29 de enero de 2014
    Y Morfeo anuncia tu llegada con un canto de traición,
    pues ha contado sobre mi santuario.
    Llegas vestida para la ocasión,
    con tus mantos de tinieblas y oscuridad,
    y esos labios verdes que susurran sin parar
    intentando neciamente llegar a mis oídos cuando a mi alma tendrías que buscar.
    Y ese beso envenenado que mata cualquier mal,
    desde el fuego de la desesperación
    que quema el cuerpo y acaba con el ser,
    hasta con las dudas de la mente por haber encontrado un nuevo amanecer.
    El castigo sería para los dos,
    el que me traicionó y quien me aturdió.
    Aquellos que violaron mi espacio personal, y me hicieron un humano de verdad.
    
    (Sueños raros que cortan la fiebre).

    Ese lunar es mío, tú me lo has robado y puesto al otro lado. Sé que es mío pues está en el lugar en que se refleja. Tú me lo has robado, o sino está bien escondido. Y para que no se pierda en el universo, entre los delirios y las fiebres, deberías de buscarlo, aunque sea usando el tuyo.
    (Delirando… de fiebre… =D)

    Si supieras que cuando llegaste cruzando las tinieblas con el beso curador, te llevaste gran parte de mi corazón, escondido en el bolsón.