Bitácoras Suirianas — 7 de enero de 2018
Ayer fue un día tranquilo, entre las visitas al Skate Park, intentar conseguir buenos materiales, información de su vida en el ghetto y cómo sobrevivir a pesar de las dificultades, los sueños de empezar sus estudios o iniciarlos, los relatos de la vida en el borde de lo ilegal y el fracaso eterno al solo sobrevivir apenas, vivir con miedo, acostumbrarse a las rutinas y agentes que causan o podrían causar una situación desfavorable un momento de sus vidas o unos 5 o 10 años, según la situación mental de ambos.
Mientras me trasladaba a «La Casa de Alejo Sin Alma» me encuentro a un amigo y su madre, quien considero amiga y es parte de los organismos de la UES, con quien expongo la necesidad de que mi anterior servicio social fuera válido para continuar el proceso de la carrera (La esperanza se mantiene).
Al llegar a mi destino entrego los materiales, entre planos largos y sin mucha producción, y otros que valen la pena; pero que a causa de la pereza y problemas en la computadora me he tardado años en pasar, mostrar y un poco más para publicar. Es genial ver un poco de lo que uno hace y evaluarse un poco, junto con el cliente.
En la tarde regreso a casa: comer, dormir y jugar casi obligado, mientras se intenta avanzar con los materiales y recuperar algo de los discos olvidados, y las computadoras con discapacidades por su compatibilidad con sus partes o por daños en su hardware.
Dormir, y soñar con un nuevo mundo, una universidad enorme, nueva para mí, o los fragmentos de las memorias de donde ya he estado; pero ahora con nuevo inicio y muchas aventuras; incluso el trasladarse volando de un lado a otro. Soñar como si la fase REM y los sueños fueran comunes, como en el pasado, y despertar motivado, con ansiedad por avanzar, editar los materiales y planear el día.
«… recordar los días pasados para la construcción de las memorias también debería ser necesario: recordar… vivir, planear la vida.»

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