Es interesante cómo la vida cambia de rumbo, cómo un par de decisiones, actos y palabras cambian el mundo y el camino que recorrer para seguir adelante. Cómo el vibrar del universo cambia de frecuencia y hace revolucionar al ser y los exterosentidos hasta llegar a crear una nueva forma para apreciar el mundo y la vida.
Ese despertar que te hace meditar y solventar los problemas, vagos deseos y demonios mentales que uno solo ha creado, para llegar a crear un mundo nuevo, en donde no importa si hay bestias y demonios aún por ahí: te cuidan y te ayudan a matarlas y hacerte avanzar. Esa mano que se extiende en la oscuridad para guiarte a un mundo al que solo tú sabes llegar, pero que no te animas o no tomas el valor para alcanzar.
Esa conciencia de que hay cosas que se deben sacrificar para poder alcanzar mayores triunfos, aunque eso conlleve a realizar o buscar reponer las cosas sacrificadas y pasar manuscritos que no te han explicado. Ese ser que cambia y avanza con cada paso que da, aunque tenga que pensar muchas lunas para hacerlo, y sin embargo ese paso es más importante que cualquier carrera apresurada que se haya comenzado.
Esa sensación de que se ha logrado uno de los mayores logros de la vida, y que uno nunca había imaginado, o por lo menos así como llegó. Ese danzar que cambia todos los vals, bailes y fiestas que se hayan visto… ese paso poco estilizado que es mejor y más deseado que cualquier paso de rock and roll o danza originaria que se haya contemplado.
Esos nombres raros que se encuentran en el mismo espacio para simplemente cambiar su significado y reinventarse hasta ser uno del otro y cambiar la misma esencia del ser. Cosas que pasan en la vida sin planearlas, porque si se planearan no se darían o no sería igual que una salida improvisada en donde uno escapa para poder estar ahí, aunque tenga que mover el cielo y la tierra, o postergar alguna actividad a realizar.
Todo eso, todo eso y mucho más tú has llegado a ser, y ni me di cuenta cómo habías cambiado tanto mi ser. Eres como una dulce espina que entra a la mente y al corazón, abriendo camino con decisión y convicción. Como clavando una asta para conquistar esa nueva tierra hasta que puedas decir con autoridad y propiedad que es tuya, ganándotela luchando y esforzando, aunque se te haya dado en bandeja de plata a la mitad de la lucha.

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