Fragmento del cuento: Las anheladas vacaciones de la locura — Los faros de luz
Y me convertí en un viejo viajero al que le creció la barba buscando la extraña máquina que pudiera captar la belleza de aquel angelical ser que solamente pudo observar en sueños. Sus viajes lo hicieron paciente, y muchas veces desesperado, con barba espesa y un cabello largo. Como que el largo de los cabellos llevara la cuenta de los días que han pasado esperando el retorno de aquel ser que un día le curó de la más grande fiebre delirante, simplemente con un beso que salía de la más oscura tiniebla.

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